domingo, 25 de agosto de 2013

ESCÚCHAME SÓLO UNA VEZ...



Por ésta vez, detente un momento
y atiende, por única ocasión
lo que tan repetidas veces te dije
y que nunca le prestaste atención:

Desde que te conocí me hiciste
ver la ver la vida de otra manera;
te fuiste convirtiendo en mi necesidad;
fuiste el ácrata que me hizo
sentir un mundo de cosas nuevas,
tan diferentes a las que había sentido
y despertaste en mí a la mujer
que en mi interior, inerte yacía,
con nuevo ímpetu y con mayor intensidad.

Cada noche soñé contigo, y sin importar
la enorme distancia que nos separa
te respiré, te besé, te bebí, te viví...
Te convertiste en el protagonista
de mi vida; el único apoderado de todos
mis sentidos, de mi piel, de mis latidos;
te convertiste en mi pequeño, gran amor,
tan mío, tan grandemente obsesivo;
en mi maestro, mi Poeta, mi fantasía
que cada noche con mi cuerpo fundí...

Pero ya has decidido marcharte
y para detenerte, nada puedo hacer;
te vas a esperar que regrese a ti
tu alborada, que te llene de placer.

Amor, vida mía, al marcharte, guarda
también dentro de tu maleta
mis sueños, mis ilusiones, mi paz,
mi gozo, mi identidad, mi inspiración;
guarda también mi vida misma
porque al marcharte nada tendrá sentido,
aunque siempre hayas sabido
que ya tenías todo de mí, derramado
en el corazón de tu corazón...
Con tu adiós te estás llevando todo;
me estás dando el tiro de gracia
y al fondo del peor de los infiernos
me estás dando el postrer empujón...

Alibut Sarabia
Imagen de la red.

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