sábado, 7 de noviembre de 2015

ASÍ...



Así te amé...
De una forma loca, inverosímil, única;
tan fuerte y tan irreverente
que se encumbró en la infinitud...
Me adueñé de tu esencia etérea
para darle matiz a mis venas
y sentirte invadiendo mi interior
con enajenación y plenitud...

Así te amé...
Como nadie puede comprender;
como nadie puede admitir;
como nadie lo podrá perdonar...
Me llené tanto el alma de ti
que mis segundos te supuran
porque así te amo... Justo así
como nadie te va a amar...

Alibut Sarabia

NO TE JUZGO





No te juzgo amiga mía, porque
también he pecado de la misma manera,
robando un tiempo que no me pertenece;
amando con pasión lo prohibido
y defendiendo este amor como una fiera;
porque en este mundo tan incierto,
sus besos, su tibia piel, su mirada,
es el único paraíso que me espera...
Porque este amor es muerte y vida;
me lleva al infierno y me demuestra
que el cielo nunca será la frontera;
porque este amor el sólo de él y mío,
aunque mil veces se vista de eterno
y otras más sea sólo una quimera...
Porque también me alejé mil veces
y siempre terminé regresando
a su pecho, mi eterna cabecera...
Yo compartiré tu felicidad y tu dolor,
pero jamás te juzgaré, amiga mía
¡También he pecado de la misma manera!


Alibut Sarabia

miércoles, 4 de noviembre de 2015

HOJAS QUE ARDEN...





Hojas que arden, escritas sin fin,
azar de llamas llevan mi sentir.
Paraíso de una flor que se secó;
sol del atardecer que al agua pintó.

Cielo rojo apagando inmensidad
donde mis ojos se pierden… sin volver.
Cáscara de mi mundo en soledad;
exilio del silencio tapó mi ser.

Voy a dejar de escribir… quede sin luz.
Mi suerte voló sobre el calmo mar,
quizá, mi voz, alguien escuche en el sur.
Montaña; nieve; arrayanes son mi altar.

No hay estrellas ni luna, negro total,
tengo el pensamiento en libertad.
Estoy solo y no estás, la noche vendrá;
mi alma se escondió, hoy la veo llorar.

Mundo ancho sin control, perdió su moral;
la brisa fría me desnudo este dolor.
Niño llora en algún rincón… un lugar,
qué tremenda hora… ha muerto el amor.

Hojas que arden, escritas sin fin,
azar de llamas llevan mi sentir.
Paraíso de una flor que se secó;
sol del atardecer que al agua pintó.

Cielo rojo apagando inmensidad
donde mis ojos se pierden… sin volver.
Cáscara de mi mundo en soledad;
exilio del silencio tapó mi ser.

Voy a dejar de escribir… quede sin luz.
Mi suerte voló sobre el calmo mar,
quizá, mi voz, alguien escuche en el sur.
Montaña; nieve; arrayanes son mi altar.

No hay estrellas ni luna, negro total,
tengo el pensamiento en libertad.
Estoy solo y no estás, la noche vendrá;
mi alma se escondió, hoy la veo llorar.

Mundo ancho sin control, perdió su moral;
la brisa fría me desnudo este dolor.
Niño llora en algún rincón… un lugar,
qué tremenda hora… ha muerto el amor.



Del libro: ”Lápiz de carbón”

raúl ignacio Lario de Argentina
D. Reservados

MUJER DORMIDA

























Estás sola en la playa,
bienamada,
y tu cuerpo acariciado por los vientos
recuerda la espuma sollozante.

Estás sola, mas en tu soledad
virgíneos te rodean los sueños,
y esa arquitectura tentadora del mar
nimbando olas tal cuerpos poseídos.

Sueñas, mas los sueño, amor mío
son los arcos del amor,
y después en el recuerdo
sólo habrá un perfume a labio pensativo,
un sabor a planeta yacente y tembloroso,
como la lluvia, suave,
como el silencio, dulce,
como el olvido, absoluto.

Alfonso Calderón

¡AY DE MÍ!




Intenté matar de mi alma
y arrancar de mis dedos
los versos que nacían por ti...
La tinta ennegreció la tierra;
el papel y el eco de mi dolor,
ceniza que al viento esparcí;
y las hendiduras de mi faz
fueron marcadas con ansiedad,
y amargura de sal carmesí...

Intenté matarte de mi alma,
oh musa tenaz del Poeta eterno
que en mi rojo torrente habita...
¿Hay manera de matar lo inmortal?
¿Es cejar continuar buscando
aniquilar esta pasión bendita
que me muerde, que me zarandea
y que me hace arder en los celos
de la agonía más vil y maldita?

¡Ay musa tenaz del Poeta loco
que por mis venas transita
con su dolorosa eternidad!
¡Muere de una vez en el infierno
de tu silencio, de tu insipidez,
de la fantasía y de la realidad!
¡Ay de mí, que sin ser poeta,
como tú, mi destino es la tinta,
el papel, el olvido y la soledad!

Alibut Sarabia

HE AQUÍ QUE TÚ ESTÁS SOLA...


He aquí que tú estás sola y que estoy solo.
Haces tus cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Ya no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra , a flor, hueles a amor, a ti,
hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en nuestros brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.

Jaime Sabines

domingo, 1 de noviembre de 2015

DOÑA LUZ XVII

















Lloverás en el tiempo de lluvia,
harás calor en el verano,
harás frío en el atardecer.
Volverás a morir otras mil veces.

Florecerás cuando todo florezca.
No eres nada, nadie, madre.

De nosotros quedará la misma huella,
la semilla del viento en el agua,
el esqueleto de las hojas en la tierra.
Sobre las rocas, el tatuaje de las sombras,
en el corazón de los árboles la palabra amor.

No somos nada, nadie, madre.
Es inútil vivir
pero es más inútil morir.



- Jaime Sabines -