lunes, 29 de julio de 2013

POR TODO LO QUE FUIMOS





Mis ojos no se tornaron más rojos, 
eliminaste de mi boca la palabra 
soledad, te acomodaste en mi regazo 
y me prometiste que nunca te ibas 
a marchar. En pleno invierno hiciste 
amanecer la primavera, llenaste 
mis heridas con tus labios y con tu 
respiración. Pero siempre hay un otoño, 
donde todo se acaba, cayeron las 
esperanzas que sujetábamos los dos.

Alguien quiso que te fueras, te arrastro 
de nuestra cama, dejando un hueco 
a mi lado donde no encuentro calor. 
Cerraste tus párpados, respiraste 
una vez más, besé tus fríos labios, 
no hubo un adiós final. No tuvimos 
tiempo, amor, de apagar todos los fuegos 
y ahora sólo quedan ascuas que se avivan 
con tu olor. Tumbada sobre tu almohada 
te siento junto a mi, tus manos tocan 
mi cuerpo, me protegen como si estuvieses 
aquí. No quiero abrir los ojos y ver 
que te has marchado, no puedo seguir 
viviendo si no te tengo a mi lado.

Habría sido una bonita historia, no pudimos 
acabarla, un día un punto y seguido decidió 
ponerle fin. Se que en algún lugar puedes 
verme, y quiero que sepas que si sigo 
respirando y si sigo peleando es por ti, 
por lo que un día soñamos, porque dejaste 
en mi vientre una parte de tu ser.

Siempre quedarán en el recuerdo, cada uno 
de los brillos que salían de tus ojos, el sonido 
de tu risa abrazando el viento y el eco 
de tu voz. Cada vez que abro mi mente 
es allí donde te veo, en algún lugar desierto 
donde puedes descansar. Se tomó una decisión, 
destruyeron tu camino, ahora tus huellas 
se han ido, se han borrado con el mar. 
Pero al coger la arena entre mis manos, 
puedo ver tu esencia en ella y me alivia ver 
que hay playas en las que puedo descansar.


Iris Rico

No hay comentarios:

Publicar un comentario