
Benditas rosas que él me daba
cada vez que me humillaba;
cada vez que me maltrataba;
cada vez que me golpeaba.
Bellas rosas, creación del Señor;
ellas sabían de mi dolor;
escuchaban mi triste clamor;
escondían mi grande temor.
¿A quién le iba a poder confesar
y compartir mi gran pesar?
Sólo ellas me sabían escuchar
y darme apoyo sin hablar.
A diario traía un nuevo ramo
que brotaba de su mano;
en la nota el mensaje vano:
"No lo haré más, porque te amo."
En mi dolor, les platicaba
lo que a mi alma laceraba;
con sumo respeto escuchaban,
junto conmigo lloraban.
Siempre estuvieron a mi lado
ungiendo el cuerpo golpeado
y el espíritu aniquilado,
y no me han abandonado...
Hoy, siguen presentes conmigo
y son aún mi fiel amigo;
ahora que estoy en penumbra
ellas adornan mi tumba...
Él, me sigue rosas llevando
para seguir recordando
que me ama, y no me olvida,
aunque me arrancó la vida...
Benditas rosas, mi compañía;
estuvieron conmigo día a día,
gracias, de corazón les digo
bellas rosas ¡Las bendigo...!
Alibut Sarabia©
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