viernes, 30 de septiembre de 2016

El NUEVO SONETO A ELENA



















Cuando estés vieja, niña (Ronsard ya te lo dijo),
te acordarás de aquellos versos que yo decía.
Tendrás los senos tristes de amamantar tus hijos,
los últimos retoños de tu vida vacía...

Yo estaré tan lejano que tus manos de cera
ararán el recuerdo de mis ruinas desnudas.
Comprenderás que puede, nevar en primavera
y que en la primavera las nieves son más crudas.

Yo estaré tan lejano que el amor y la pena
que antes vacié en tu vida como un ánfora plena
estarán condenados a morir en mis manos...

Y será tarde porque se fue mi adolescencia,
tarde porque las flores una vez dan esencia
y porque aunque me llames yo estaré tan lejano...

PABLO NERUDA

CONTIGO BAILARÍA UNA PIEZA LENTA


























Contigo bailaría una pieza lenta
Daría un paso
Una habilidad de mundo con recortes
y alientos que se noten.
Daría la vuelta, la visita al frío de un ventanal
donde se huye otra vez de
aquella música que me colocaste a la mañana.
Con la pieza lenta que recorta el espacio,
la edad de uno y el tiempo perdido.
Y bailaría lo lento con su forma: al giro dado,
al paso de dos, la vida corta.
Bailaría lento contigo la pieza que se oblicua,
que se inclina hacia el paso,
al pasadizo, a los hoteles, los pasillos, los pasados.
No iría con mis pasos hacia ninguna parte,
iría hacia la ida de que provoca la vuelta.
Ya no hay tiempo para olvidar pasillos
sobre los pasos cortos que van hacia la pieza.
Bailaría lento como decir: se escucha la música
de calle, la visita y el humo que florece.
Entraría lento como se dice juntos sobre la misma
pieza, en el mismo piso que se baila,
en la misma sala, en la misma madera que se pisa.
Lo contigo, lo lento es un decir.
Se canta con el cuerpo
Se ama con la ronda baja".


Juano Villafañe (Ecuador

REFUGIO



















"Siempre hay un refugio donde encontrar 
algo que sea auténtico. La charla íntima 
con un amigo ante quien nos despojamos 
de nuestra estúpida fatuidad, en quien 
encontramos calor y comprensión, con quien 
el egoísmo mezquino es impensable. 
Un refugio donde el vino y los libros 
le dan a la vida un significado distinto. 
Ahí hemos fabricado algo, que la doblez 
no puede tocar. En ese refugio 
estamos a nuestras anchas."

_Kressman Taylor (Libro: Paradero desconocido)_

FRAGENTOS (DE UNA VIDA)



...Una copa y otra y otra; 
¿qué más podía hacer? 
Así, a veces lograba que 
los días pasaran más rápido; 
porque la agonía dantesca 
de no saber dónde estaba él 
los prolongaba demasiado, 
pero a la vez pensaba 
¿Cómo iba a saber dónde 
estaba su amor eterno, 
si ni siquiera era capaz 
de discernir dónde estaba ella?
Su identidad, su estabilidad 
y su paz se habían ido tras él 
y la habían dejado como un indigente, 
como un ente enloquecido y perdido 
¡Y cómo lo culpaba de su dolor 
y de su desgracia! ¡Pobre tonta, 
tapando el sol con un dedo! 
¿Es que acaso haberse enamorado 
de él como la más estúpida, 
la cegaba a la realidad? ¿Y si esa 
identidad, esa estabilidad y esa paz 
fueron un espejismo fugaz? 
¿Se puede reconstruir un alma 
en pedazos? ¿Cómo lo pudo hacer él 
con unas palabras o con unos 
momentos efímeros? ¿Y si su historia 
había sido sólo un sueño o quizá 
una burda pesadilla? ¿Y si en su soledad 
rapaz, todo lo había imaginado...? 
¡Sus labios se resecaban de tantas 
preguntas y nunca encontraba 
respuestas! Desde hacía ya 
mucho tiempo, el lazo de su pelo 
había emigrado y el carmín 
de sus labios estaba extinto, 
no así el aroma a whisky. 
A veces pensaba que era 
sólo la locura la que inventaba 
todos esos recuerdos que la 
roían por dentro... Y con su pelo 
desordenado, con su piel 
desprovista de atavío y con sus 
manos ataviadas de una copa, 
esperaba... ¿A quién esperaba? 
A nadie... ¿Qué esperaba? Nada... 
ya no esperaba nada...


Alibut Sarabia

HE AMADO TANTO




He amado tanto, al punto de enfermarme,
me he enfermado de amor varias veces,
de amor febril, que no pasa con dipirona
ni con el chorro de agua fría de la mañana
de los inviernos donde el sol se esconde.

He amado tanto, que me he mareado
de las vueltas y vueltas que dan los recuerdos
en el vacío que ha dejado el Alzheimer,
buscando poner curitas a los momentos,
de golpes y heridas que han dejado en mi
las despedidas y los besos de adiós
de amores que emprendieron vuelo.

He amado tanto, pero tanto he amado
que hoy ya ni cuento amores viejos,
a quienes deposité en un baúl sin fondo.

He amado tanto, y aún deseo seguir amando,
mi alma sedienta vive presa a un cuerpo
que hambriento busca devorarse
a su presa que ha cazado con la flecha,
aquella flecha mágica con punta de miel
que cuando da en el blanco, lo da con fuerza
en el corazón salvaje y nómada
de aquel que no ha querido amar tanto.

©Mabel Coronel Cuenca
Imagen tomada de la red

sábado, 24 de septiembre de 2016

EL TIEMPO PASA VOLANDO



Me decían disfruta... el tiempo 
pasa 
volando, y yo no lo creía. Los tenía 
todo el día en brazos, pegados a mi, 
besándolos, mirándolos, alimentándolos, 
los minutos duraban una eternidad, 
los días parecían durar para siempre.
El tiempo no pasaba volando, se detenía 
cuando los tenía en mis brazos. El tiempo 
no pasa volando pensaba, esto dura 
para siempre, sentía. Me equivoqué.
Me quedé dormida una noche y cuando 
desperté el tiempo había pasado, 
ya corrían por todos lados, ya no querían 
tantos brazos, ya no querían tanta teta.
Me volví a despertar y ya se iban al colegio, 
ya sabían nadar, ya jugaban entre ellos.
En un abrir y cerrar de ojos se hacen 
grandes, bellos, fuertes, valientes y nobles.
Chicos criados en brazos con amor, seguros, 
felices, e independientes, pero grandes.
Disfruta ahora, que el tiempo si pasa volando, 
créeme. Cárgalos mucho que luego crecen, 
antes de lo que crees. Mételos en tu cama, 
que luego dormirán en la suya por el resto 
de su vida, bésalos mucho, bésalos siempre.
El mayor acto de amor del apego es, irónicamente, 
al pasar los años, el desapego en sí.
Dejarlos volar, dejarlos crecer, dejarlos ser.
Confía en el poder de esos dos brazos 
a los costados de tu corazón dándoles 
todo ese amor.

Autora La Tata

martes, 20 de septiembre de 2016

COMO LA PRIMAVERA




Como una ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste,
diciéndome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ella exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Que perfume usas? Y riendo te dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!

Juana de Ibarbourou