
yo te querría más, te contaría
las palabras extrañas que se dicen
las rosas a las doce de la noche.
El viento mueve ramas, yo me digo
que soy también la hija de los vientos.
A donde voy ninguno va de noche.
Una puerta de sombras entreabro
para buscar mi corazón perdido.
La soledad como la hiedra sube.
También la boca del silencio cubre.
Las palomas oscuras picotean
con furia mi perdido corazón
y yo misma relamo mis heridas.
¿Hasta cuándo las furias de las aves?
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