martes, 20 de marzo de 2012

MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS

 

Mujer salvaje, ¿Qué te imaginas con esta frase? Posiblemente algunas aborígenes de una tribu del Amazonas o cazadora de alguna región montañosa de Africa, o no? Pues bien, en gran parte, (o en todas!) hablaremos de los instintos de esas mujeres, nuestra remotas antepasadas que tenían que proteger a sus cría de los animales depredadores y los espacios peligrosos de la selva, las montañas, los mares y los ríos y lagunas en cualquier región de nuestro planeta. La autora del libro: Mujeres que corren con los lobos, nos aporta una serie de cuestionamientos que, a través de su lectura, nos permitirá reflexionar, reencontrarnos y cambiar en algunas ocasiones, actitudes ante nuestras reacciones cotidianas. Comenta la autora en la introducción: “ La mujer moderna es un borroso torbellino de actividad. Se ve obligada a serlo todo para todos. Ya es hora de que se restablezca la antigua sabiduría” Sostiene que no es ninguna casualidad que la prístina naturaleza virgen de nuestro planeta vaya desapareciendo a medida que se desvanece la comprensión de nuestra “íntima naturaleza salvaje”. Relaciona a los lobos, los coyotes y los osos (y las mujeres inconformistas...!gracias a dios que las haya!) al compartir patrones instintivos y parecidos entre si y como tales no se les considera poco gratos. Comenta que “los lobos sanos y las mujeres sanas comparten ciertas características: una aguda percepción, un espíritu lúdico y una elevada capacidad de afecto. Los lobos y las mujeres son sociables e inquisitivos por naturaleza y están dotados de una gran fuerza y resistencia. Son también extremadamente intuitivos y se preocupan con fervor por sus vástagos, sus parejas y su manada”. Pero nuestra querida doctora comienza a relacionar esos patrones instintivos naturales de la mujer como herencia de la mujer salvaje y se apresta al rescate de ella, a través de los cuentos de hadas; “Tanto los animales salvajes como la Mujer Salvaje, son animales. Los mitos y los relatos proporcionan interpretaciones que agudizan nuestra visión nos permite distinguir y reencontrar el camino trazado por la naturaleza salvaje”. Mujeres que corren con lobos es un libro de cuentos de mujeres “que se ofrecen como señales a lo largo del camino”. No debemos de olvidar que los cuentos que llegan a través de los libros o de la abuela, a lo largo del tiempo se han intercambiado símbolos paganos con otros de carácter cristiano, de tal forma que el viejo curandero de un cuento llega a convertirse en una perversa bruja, un espíritu se transformó en un ángel. Comenta la autora: “los elementos sexuales se eliminaban".Las amables criaturas se transmutaban a menudo en demonios y cocos”, de tal manera que se perdieron muchos relatos de reflexión y aprendizaje sobre el sexo, el amor el dinero, el nacimiento, la muerte, etc. A través del libro e iniciando la serie de relatos y sus interpretaciones con el cuento de La Loba o La Huesera, reencontraremos nuestro propio camino al rescatar el lado positivo de La mujer Salvaje. Los cuentos de la entrepierna o en el capítulo 7 del libro, El júbilo del cuerpo: la carne salvaje, en el que habla sobre el lenguaje corporal y comenta: “Si la enseñan a odiar a su propio cuerpo, ¿cómo podrá amar el cuerpo de su madre que posee la misma configuración que el suyo, el de su abuela y los de sus hijas? ¿Cómo puede amar los cuerpos de otras mujeres y de otros hombres próximos a ella que han heredado las formas y configuraciones corporales de sus antepasados?”. En el capítulo 4, la autora nos platica sobre el cuento del hombre (Manawe) que para casarse con dos hermanas gemelas el padre de éstas le dijo que no podía hacerlo hasta que adivinara sus nombres. Por medio de su perro fiel (su yo instintivo) pudo al fin conocer los nombres y desposarse con ellas; pero la historia de este relato le significa a la autora que : “Cualquiera que se acerque a una mujer se encuentra de hecho en presencia de dos mujeres, un ser exterior y una criatura interior...” . Este libro es una experiencia rica en relatos antiguos y míticos, aparte de la excelente interpretación que hace de ellos nuestra autora, en verdad te lo recomendamos como algo que podría enriquecer la propia visión de tu mundo interior. Mujeres que corren con los lobos Mitos y arquetipos de la mujer salvaje 
Autora: Clarissa Pinkola Estés 
Editorial: SinequaNon 
Algunos datos de la autora: Doctora en estudios interculturales y psicología clínica,  y en alguna ocasión directora del C.G. Jung for Education and Research, además de Poeta y “cantadora” es méxico-española adoptada por una familia húngara y crecida en Estados Unidos, y también guardiana de antiguas narraciones latinoamericanas.

domingo, 18 de marzo de 2012

LAS PERSONAS


 





















El primer punto que revela la calidad de una persona es su trato.
El ser humano que más vale da un trato sencillo y noble.
Cuánto más valioso es un individuo más sencillo es,
no importa qué posición ocupe o cuánto dinero tenga.
Quien posee la cualidad básica de dar un trato sencillo y noble,
jamás pasa de largo junto a uno fingiendo no conocerle.
Quien da un trato sensible y noble,
hace que los demás se sientan cómodos a su lado,
como cuando se está con un amigo.
Las personas que más valen son las más confiables.
Sólo podemos confiar en quien sea incapaz de traicionarnos, 
en quien sabemos que no dirá nuestros secretos
ni hablará mal de nosotros;
en gente honesta que le guste
decirnos las cosas cara a cara.
Suena fácil, pero personas así no abundan.
¿Cómo nos damos cuenta de que una persona es confiable?
Sencillo. Jamás cuenta nada negativo de otros
y no accede, ni por excepción, 
a decirnos los secretos de los demás. 
Así de fácil.
Las personas que más valen son positivas.
Aunque les vaya mal y el ambiente sea hostil,
siguen optimistas, bromeando con deseos de seguir luchando.
Las personas positivas no desertan:
se caen, pero se levantan una y otra vez 
hasta lograr sus anhelos.

ALFONSINA STORNI


 

Reseña biográfica
Nació en Capriasca, Suiza, en 1892,  pero desde los cuatro años fue llevada a Argentina, país que la acogió con su nacionalidad. Desde muy niña empezó a trabajar como maestra, haciendo sus primeros pinos como poetisa bajo el pseudónimo de TaoLao. Obtuvo importantes premios literarios que la hicieron conocer ampliamente en todos los países latinoamericanos, destacándose entre sus obras, «Languidez», «El dulce daño» y «La inquietud del rosal».
Se quitó la vida en 1938. ©
La caricia perdida

Se me va de los dedos la caricia sin causa,

se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?

Pude amar esta noche con piedad infinita,
pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...

Si en los ojos te besan esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,

en el viento fundida ¿me reconocerás?


Oye

Yo seré a tu lado,
silencio, silencio,
perfume, perfume,
no sabré pensar,
no tendré palabras,
no tendré deseos,
sólo sabré amar.

Cuando el agua caiga monótona y triste
buscaré tu pecho para acurrucar
este peso enorme que llevo en el alma
y no sé explicar.

Te pediré entonces tu lástima, amado,
para que mis ojos se den a llorar silenciosamente,
como el agua cae sobre la ciudad.

Y una noche triste, cuando no me quieras,
secaré los ojos y me iré a bogar
por los mares negros que tiene la muerte,
para nunca más.

Un día...

Andas por esos mundos como yo; no me digas

que no existes, existes, nos hemos de encontrar;
no nos conoceremos, disfrazados y torpes
por los caminos echaremos a andar.

No nos conoceremos, distantes uno de otro
sentirás mis suspiros y te oiré suspirar.
¿Dónde estará la boca, la boca que suspira?
Diremos, el camino volviendo a desandar.

Quizá nos encontremos frente a frente algún día,
quizá nuestros disfraces nos logremos quitar.
Y ahora me pregunto... cuando ocurra, si ocurre,
¿sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar?

Dolor

Quisiera esta tarde divina de octubre
pasear por la orilla lejana del mar;
que la arena de oro, y las aguas verdes,
y los cielos puros me vieran pasar.

Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera,
como una romana, para concordar
con las grandes olas, y las rocas muertas
y las anchas playas que ciñen el mar.

Con el paso lento, y los ojos fríos
y la boca muda, dejarme llevar;
ver cómo se rompen las olas azules
contra los granitos y no parpadear;

ver cómo las aves rapaces se comen
los peces pequeños y no despertar;
pensar que pudieran las frágiles barcas
hundirse en las aguas y no suspirar;

ver que se adelanta, la garganta al aire,
el hombre más bello, no desear amar...

Perder la mirada, distraídamente,
perderla y que nunca la vuelva a encontrar:
y, figura erguida, entre cielo y playa,
sentirme el olvido perenne del mar

Dientes de flores, cofia de rocío...
(Último poema antes de suicidarse)

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara en la cabecera;
una constelación, la que te guste;
todas son buenas, bájala un poquito.


Déjame sola; oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases


para que olvides... Gracias... Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido.