
Se vale no levantarse
algún día estando cansada,
si deprimida te sientes
o tal vez desesperada.
Se vale estar enojada
si te sentiste ofendida,
¿por qué tener que aceptar
que no te duele la herida?
Se vale sentirte triste,
y llegar hasta las lágrimas,
¿por qué debes contenerte
cuándo está gritando el alma?
Y perder la compostura
se vale también a veces,
y reír a carcajadas
cuando algo te divierte.
Y decir malas palabras,
aceptar equivocarte,
enojarte con el mundo,
y también reconciliarte.
Y se vale una mentira,
cuando cura el corazón
de un amigo o un hermano,
suavizando su dolor.
Se vale, ¡bien que se vale!,
ser tan común y silvestre,
así somos no hay remedio:
¡Se vale ser transparente!
Aurora Orozco
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