martes, 21 de agosto de 2012

AMAR ES...



Amar es extrañar en cada momento,
es no querer despedirse,
es pensar en los momentos compartidos
y que una lágrima de emoción
ruede por tu mejilla.


Amar es no irse a dormir enojados,
es llamar por teléfono sólo
para sentir su voz,
amar es compartir los buenos
y malos momentos,
es volver a empezar
cuando pasa el tiempo.

Amar es querer que la vida sea eterna
como lo que sentimos adentro,
es querer que aún después de la muerte,
aún después de los tiempos,
nuestras manos y nuestras almas
sigan estando juntas

sábado, 18 de agosto de 2012

VIVIR...


Vivir, es vibrar cada instante, ante la
emoción de percibir la maravilla de la
creación de Dios que nos rodea.

Vivir, es entender que cada minuto

que transcurre no volverá!

Vivir, es saber dar lo mejor de nosotros,
es vibrar en la bondad y llevar a su
máxima expresión nuestra capacidad de ser.

Vivir, es aprender más cada día, es gozar
los momentos bellos y desafiarse a sí mismo
ante las adversidades.

Vivir, es amar intensamente a través de
una caricia, es escuchar en silencio la
palabra del ser amado, es perdonar
una ofensa, es sentir la presencia del otro,
es besar con amor a quien nos ama.

Vivir, es contemplar apaciblemente
la alegría de un niño, escuchar al
adolescente aceptando sus inquietudes
sin protestar, acompañar con gratitud la
ancianidad en su soledad.

Vivir, es comprender al amigo ante la
adversidad y tener la capacidad de
regocijarme ante sus triunfos y realización.

Vivir es sentir que nuestro existir no
fue vano y en la medida en que nos
atrevamos a dar lo mejor de nosotros
en cada momento, logremos manifestar
la grandeza de nuestra alma para amar.

Vivir es vibrar y sentir, es amar y gozar,
es observar y superar, es dar y aceptar,
es comprender que nuestro tiempo
es lo único que poseemos para realizar
plenamente nuestro ser.

Vivir es aprender a convivir con el otro
despertando su persona como obra de Dios.
Vivir es mirar a Dios con corazón abierto
reconociéndolo como Señor y Rey.

Autor anónimo

NO TE MERECE

Foto: No te merece quien, con su indiferencia, 
te hace sentir invisible y ausente, 
sino quien, con su atención, 
te hace sentir importante y presente. 
No te merece quien te ilusiona con lo que dice 
y luego te desilusiona con lo que hace, 
sino aquel que "dice" menos y "hace" más.... 
No te merece quien sólo 
te busca cuando te necesita, 
sino quien siempre está a tu lado 
cuando sabe que lo necesitas. 
No te merece quien te hace llorar, 
sino aquel que te hace sonreír...

No te merece quien, con su indiferencia,
te hace sentir invisible y ausente,
sino quien, con su atención,
te hace sentir importante y presente.
No te merece quien te ilusiona 
con lo que dice y luego 
te desilusiona con lo que hace,
sino aquel que "dice" menos 
y "hace" más....
No te merece quien sólo
te busca cuando te necesita,
sino quien siempre está a tu lado
cuando sabe que lo necesitas.
No te merece quien te hace llorar,
sino aquel que te hace sonreír...

jueves, 16 de agosto de 2012

ELOY SANCHEZ ROSILLO


Un error está en creer que la luz se termina.
Al cabo de los años he llegado a saber
que en la naturaleza del milagro
se funden lo fugaz y lo perenne....

No, la luz no se acaba, si de verdad fue tuya.

Jamás se extingue. Está ocurriendo siempre.
Mira dentro de ti,
con esperanza, sin melancolía.
No conoce la muerte la luz del corazón.
Contigo vivirá mientras tú seas:
no en el recuerdo, sino en tu presente,
en el día continuo del sueño de tu vida.




ELOY SANCHEZ ROSILLO
Poeta español nacido en Murcia. 
Premio Adonais en 1977 con su libro 
Maneras de estar solo (1978).

LA LEYENDA CHINA DEL HILO ROJO

 

El Hilo Rojo es una leyenda anónima de origen chino, 

que dice que entre dos o más personas que están 
destinadas a tener un lazo afectivo existe un hilo rojo, 
que viene con ellas desde su nacimiento. 

El hilo existe independientemente del momento de 
sus vidas en el que las personas vayan a conocerse 
y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces 
pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, 
una muestra del vínculo que existe entre ellas.

El texto literal viene a decir: Un hilo rojo invisible 

conecta a aquellos que están destinados a 
encontrarse, sin importar tiempo, lugar 
o circunstancias. El hilo se puede estirar o contraer, 
pero nunca romper.

miércoles, 15 de agosto de 2012

CÓMO DECIRTE...

 

Perdón por querer siempre un beso más.
Una caricia más.
Una sonrisa más.
Una gracia más.
Un suspiro más.
Uno más de todo, de lo que tú me quieras dar.


Perdón por querer decirte siempre algo más.
Quedarme a veces sin palabras ya…
¿Como podría decirte y que resultara original…
lo mucho que te quiero…
lo mucho que te amo…
y que el futuro lo veo tan sólo a tu lado…?

- bsf -

RAFAEL DE LEON: POEMAS

ASÍ TE QUIERO

A CONCHITA PIQUER

 

El día trece de julio
yo me tropecé contigo.

Las campanas de mi frente,

amargas de bronce antiguo,
dieron al viento tu nombre
en repique de delirio.
Mi corazón de madera
muerto de flor y de nidos,
floreció en un verde nuevo
de naranjos y de gritos,
y por mi sangre corrió
un toro de escalofrío,
que me dejó traspasado
en la plaza del suspiro.

¡Ay trece, trece de julio,
cuando me encontré contigo!

¡Ay, tus ojos de manzana
y tus labios de cuchillo
y las nueve, nueve letras
de tu nombre sobre el mío
que borraron diferencias
de linaje y apellido!

¡Bendita sea la madre,
la madre que te ha parido,
porque sólo te parió
para darme a mí un jacinto,
y se quedó sin jardines
porque yo tuviera el mío!

¿Quieres que me abra las venas
para ver si doy contigo?
¡Pídemelo y al momento
seré un clavel amarillo!
¿Quieres que vaya descalzo
llamando por los postigos?

¡Dímelo y no habrá aldabón
que no responda a mi brío!
¿Quieres que cuente la arena
de los arroyos más finos?
Haré lo que se te antoje,
lo que mande tu capricho,
que es mi corazón cometa
y está en tu mano el ovillo;
que es mi sinrazón campana
y tu voluntad sonido.

Nunca quise a nadie así;
voy borracho de cariño,
desnudo de conveniencias
y abroquelado de ritmos
como un Quijote de luna
con armadura de lirios.

Te quiero de madrugada,
cuando la noche y el trigo
hablan de amor a la sombra
morena de los olivos;
cuando se callan los niños
y las mocitas esperan
en los balcones dormidos;
te quiero siempre: mañana,
tarde, noche... ¡por los siglos,
de los siglos! ¡Amén! Te
querré constante y sumiso,
y cuando ya me haya muerto
antes que llegue tu olvido,
por la savia de un ciprés
subiré delgado y lírico,
hecho solamente voz
para decirte en un grito:
¡Te quiero! ¡Te quiero muerto
igual que te quise vivo!


PENA Y ALEGRÍA DEL AMOR
 

A José González Marín

Mira cómo se me pone
la piel cuando te recuerdo.

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco
de la herida que atraviesa
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos
y cuchillos en los dedos
y en mi sien una corona
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
y sin embargo, te quiero.

Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio,
de ortigas y de chumberas,
de cal, de arena, de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
¡Y yo sé bien que me quieres!
¡Y tú sabes que te quiero!
Y lo sabemos los dos
y nadie puede saberlo.

¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría,
quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas
me quedo con tu recuerdo
derribaría la pared
que separa nuestro sueño,
rompería con mis manos
de tu cancela los hierros,
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego, qué se me daba
quedarme en tus brazos muerto.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo luego
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.

Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
para acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo.
Y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo.

Ayer, en la Plaza Nueva,
—vida, no vuelvas a hacerlo—
te vi besar a mi niño,
a mi niño el más pequeño,
y cómo lo besarías
—¡ay, Virgen de los Remedios!—
que fue la primera vez
que a mí me distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa,
alcé mi niño del suelo
y sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Mira, pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra
y aun cuando lo sepa el pueblo
y ponga nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
sígueme queriendo así,
tormento de mis tormentos.

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!